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¿Qué pasa cuando los niños abandonan la escuela?

Actualizado: nov 18

La escuela de verano de Parche Maestro 2021 fue un espacio para hablar sobre deserción escolar. En la primera charla de este evento, la investigadora Carina Kaplan planteó una reflexión profunda que nos involucra a todos: ¿Qué nos pasa como sociedad si dejamos que las niñas y los niños se vayan de la escuela?


En Colombia, de cada 100 estudiantes que ingresan a la educación básica primaria, sólo 44 logran terminar la educación media completa. ¿Qué ocurre con los otros 56? Abandonan la escuela, se quedan en la mitad del camino de su formación, es decir, desertan del sistema escolar.


Esta cifra, 44 de cada 100 estudiantes que logran completar su trayectoria educativa, corresponde a un balance entregado por el Ministerio de Educación en julio de 2019, cuando aún no se habían cerrado las escuelas por causa de la pandemia. Esto significa que el panorama hoy es más alarmante: el DANE informó que el indicador de inasistencia escolar en todo el país pasó de 2.7% en 2019 a 16.4% en 2020, siendo las zonas rurales las más afectadas: allí el índice pasó de 4.8% a 30.1%. La brecha es preocupante, los niños, niñas y adolescentes que viven en la ruralidad están en mayor desventaja.


Foto Sergio González | Proantioquia


Por qué los niños, niñas y adolescentes abandonan la escuela

La pandemia, sin duda, agudizó el problema ─Unicef calcula que 137 millones de niños dejaron de recibir educación presencial en América Latina y el Caribe─, pero las causas de la deserción escolar vienen de antes, son múltiples y son estructurales. Es decir, son tan complejas como la sociedad misma.


Para comenzar, es necesario hablar del conflicto armado. Según el ​​Observatorio de Niñez y Conflicto Armado de la COALICO, en Colombia, durante el primer semestre de 2021, 6.951 niños, niñas y adolescentes fueron víctimas de desplazamiento forzado; se registraron 6 eventos de ataques y ocupación de instituciones educativas en los cuales 3.500 niños, niñas y adolescentes se vieron afectados, y la Defensoría del Pueblo emitió 9 alertas tempranas, de las cuales 6 señalaron riesgo de reclutamiento forzado en por lo menos 18 departamentos del país. Como señala Juan Felipe Aramburo, coordinador de Formación educativa de Proantioquia, entre 2020 y 2021 se incrementó 365% el reclutamiento de niños escolares a grupos armados ilegales. “Este dato es monstruoso, sí, la guerra nos está robando a los niños”.


El conflicto armado es una de las principales causas, pero hay muchas más. “Hay otros factores que tienen que ver con los ambientes, los climas y la capacidad de acceso a las escuelas -agrega Aramburo-. Colombia es un país donde muchas escuelas, sobre todo en el contexto rural, son inaccesibles. No son gratuitas esas imágenes de niños volando en una garrucha sobre un cañón para ir a estudiar. Ese tipo de cosas hacen que sea muy difícil para alguien, por ejemplo, que tenga que caminar todos los días tres horas para llegar a la escuela, que se mantenga allí. En términos de ambiente me refiero a las infraestructuras que, en muchos casos, son muy precarias porque nuestra apuesta social no ha permitido que tengamos unas infraestructuras decentes. En Antioquia, por ejemplo, más de 500 escuelas no tienen acceso a agua potable”. Y si a esto sumamos la brecha tecnológica, tendríamos que decir que en este mismo departamento sólo el 18% de las escuelas rurales tiene conexión a Internet.


A estos factores se suman las condiciones socioeconómicas de las familias. En muchos casos, los adolescentes abandonan la escuela para empezar a trabajar a muy temprana edad. En otros, si es necesario elegir quién continúa en la escuela, las familias optan por los hijos hombres, de quienes se espera que más tarde accedan al mercado laboral. Es decir, la brecha de género también es un factor que incide de manera directa en la deserción escolar.


Y si este es el panorama, ¿podemos hablar de un fenómeno de deserción? Carina Kaplan cuestiona el lugar desde el cual miramos esta situación y cómo la nombramos: “La palabra deserción es fuerte. Si nombramos como desertores a los niños, estaremos estigmatizándolos, es decir, les adjudicaremos una cualidad negativa como desertores o repetidores o fracasados, y se sentirán disminuidos y minimizados en sus posibilidades. Prefiero aludir al abandono escolar y considerar que el niño es el abandonado, para entonces, así, prepararnos para activar su búsqueda”.

Y la profesora Hilda Mar Rodríguez, su compañera de conversación en Parche Maestro, complementa:


Yo usaría otro término que es expulsión. A veces los chicos no se van por sí mismos, la escuela los expulsa. El abandono, la expulsión o la deserción no son sólo cifras. Son historias, relatos de vida, a veces dramáticos, que explican cuáles son las causas por las cuales alguien no sigue más en la escuela”.


¿Consecuencias irreparables de la deserción escolar?

Si estas son las causas que originan la deserción (o el abandono) escolar, habría que preguntarse entonces cuáles son sus consecuencias. Retomando las preguntas de Caplan, “¿qué nos pasa como sociedad si dejamos que las niñas y los niños se vayan de la escuela o que no retornen a ella? ¿Qué dejamos de lado si no acompañamos trayectorias educativas complejas? ¿Cómo será la sociedad que construimos si las niñas y los niños no aprenden a leer y a escribir, condición básica para cualquier ejercicio de ciudadanía? ¿Cómo serán nuestras sociedades si las niñas y los niños no vivencian prácticas de convivencia en nuestras instituciones escolares, donde aprenden a cuidar de sí y a ser sensibles frente al sufrimiento del otro? ¿Qué destino les espera a aquellos niños y aquellas niñas que no logren escolarizarse?”


Una trayectoria educativa truncada es un proyecto de vida truncado. Juan Felipe Aramburo lo explica así: “Primero, la escuela es un espacio protector. Entonces, cuando el niño o niña deja de ir a la escuela, tiene más riesgo de entrar a actividades ilícitas. Segundo, se dificulta el proceso de aprendizaje de saberes y competencias básicas que le van a permitir leer y comprender mejor el entorno en el que vive. Tercero, se truncan los procesos de formación ciudadana, porque los niños dejan de ir a un espacio donde se encuentran con los otros que piensan diferente y empiezan a generar relaciones de aceptación, tolerancia y favorecimiento de la diversidad. Cuarto, se interrumpe la formación en lo que llamamos habilidades socioemocionales, que se refiere al uso de las emociones para existir con otros. Y hay una quinta, que es importante, y es que en Colombia el sistema educativo está pensado para que en la escuela no sólo sucedan las prácticas pedagógicas, sino también la atención nutricional, la jornada complementaria en artes, la recreación, entre otros, entonces todos esos programas complementarios, que son igualmente formativos, dejan de existir para quien no vaya a la escuela”.


En un país en el que, para muchos niños, la única comida con valor nutricional de cada día es la que reciben en la escuela, habrá que preguntarse qué sucede con el desarrollo físico y mental de quienes abandonan los estudios.


Y, por supuesto, una sociedad conformada por tantas personas que en su infancia o juventud abandonaron la escuela, evidencia estas consecuencias en colectivo: se perpetúa la pobreza, se amplían las brechas de desigualdad, la democracia pierde la posibilidad de tener ciudadanos políticamente activos y con ideas claras de bienestar y vida en comunidad. ¿De qué sociedad hablamos cuando no se garantiza la permanencia en la escuela? “Estamos hablando de una sociedad precaria, como la nuestra -explica Aramburo-. Con conflicto armado, con una democracia precaria, con un irrespeto hacia otras formas de reconocer el mundo y hacia otras miradas de la vida, una sociedad polarizada, que privilegia los intereses de las élites al bienestar colectivo, una sociedad con enormes brechas de pobreza instaladas, que no reconoce que otras formas de ver el mundo son posibles”.



Relatoría gráfica de la charla sobre deserción escolar. Parche Maestro 2021. Lunes 25 de octubre.



Parche Maestro: ideas y acciones para prevenir la deserción escolar

Es, pues, indispensable que la sociedad colombiana se haga preguntas y, sobre todo, busque respuestas para prevenir la deserción escolar y para conseguir que los niños, niñas y adolescentes que están por fuera del sistema educativo, regresen a la escuela.


Este, justamente, fue el tema de la escuela de verano de Parche Maestro 2021, donde participaron maestros y maestras de diferentes departamentos del país y que contó con invitados de Argentina, Uruguay, España, México, Guatemala y Colombia, quienes se reunieron alrededor de charlas, paneles y talleres, entre otras actividades, para reflexionar acerca de su rol en la prevención de la deserción escolar y para conocer experiencias significativas que pueden replicarse en las aulas de clase para conseguir ambientes más propicios para la permanencia.


¿Y cómo traer a los niños y niñas de regreso o cómo ayudarles a permanecer? Las respuestas no están definidas y de esto se ha tratado Parche Maestro, de buscar luces para construir juntos nuevos caminos. Karina Caplan nos lanza una primera pista para comprender de qué se trata todo esto: “hay que registrar la ausencia del niño y hacerle saber que lo estamos buscando, que nos importa, que tiene su lugar por derecho propio y que nadie lo puede reemplazar. Porque no abandonó un número, sino un niño y una niña con un rostro y una biografía singular”.


Y el coordinador de Formación educativa de Proantioquia complementa:


“Si la educación es la apuesta social para disminuir las brechas, la preocupación por que los chicos se queden en el colegio debe ser una preocupación de todos los actores sociales, y no exclusivamente de los maestros”. Por esto, insiste en que no hay que dejar solos a los maestros y maestras, y es una prioridad dotar a los docentes de conocimientos y herramientas para hacer de la escuela un lugar para querer permanecer.



Parche Maestro 2021 | Memorias



Accede a los diferentes materiales que forman las memorias del Parche Maestro 2021: videos de las actividades de la agenda abierta, relatorías gráficas, frases y artículos síntesis que recogen las principales ideas expuestas por los invitados nacionales e internacionales en las charlas, paneles y conversaciones del Parche 2021.




Parche Maestro es una iniciativa de:

Proantioquia y la Fundación Kreanta.


La Escuela de verano Parche Maestro 2021 es gracias a:

USAID | Partners of the Americas | Proantioquia | Parque Explora | Fundación Carvajal

Grupo Diverser de la Facultad de Educación de la Universidad de Antioquia | Fundación Kreanta | Fundación Compartir | Comfama | Ministerio de Educación Nacional | Colombia Aprende | Contacto Maestro | Escuela de Liderazgo para directivos docentes | Secretaría de Educación de la Gobernación de Antioquia | Instituto Nacional para Sordos (Insor) | Universidad Pontificia Bolivariana | Grupo UED de la Universidad de Los Andes | Palabra Maestra | Gatoloko Films



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Texto: María Andrea Kronfly | Equipo de Comunicaciones de Parche Maestro